RESEÑA: DOLORES CLAIBORNE DE STEPHEN KING

  • domingo, junio 18, 2017
  • By Ricardo J. Román
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La muerte de Vera Donovan es la excusa de Stephen King para trazar un complejo y profundo retrato de la violencia doméstica. Sin recurrir a los elementos del terror paranormal y característico de King, esta historia logra atrapar al lector de una manera mágica y terrible. Una historia que será leída como relata el personaje principal al inicio de la novela: "en vez de contar las cosas de adelante para atrás o de atrás para adelante, voy a empezar por en medio y les contaré las cosas para los dos lados."

Esto último es precisamente lo que sucede. Dolores Claiborne, una viuda y madre de tres hijos, es acusada de haber asesinado a la mujer para la que trabajaba, Vera Donovan, por lo que esta novela surgirá como un testimonio fiel y exacto de su defensa y al mismo tiempo la excusa para dar a conocer la otra parte de su vida; aquella que subyace de la verdadera culpa de un crimen sucedido hace 29 años atrás, cuando Claiborne decidió matar a su marido.

He leído muchas novelas de Stephen King, pero jamás había llegado a leer una tan soberbia y madura como Dolores Claiborne. Ni siquiera con su anterior novela publicada en aquella fecha, El juego de Gerald, a la que por cierto, de manera astuta e inteligente, el autor esconde referencias directas de su trama:
"Tomé una de las cajas reflectoras de la bolsa, la sostuve en la forma en que Vera me había enseñado más de cien veces en la última semana, y cuando lo hice pensé en la cosa más rara: esa niña también estaba haciendo esto. La que está sentada en las piernas de su papá. Ella está haciendo esto mismo." (p. 178). Mucho más adelante: "Entonces, cuando todavía me quedaba media canasta por tender, paré en seco. Tuvo un mal presentimiento. No les sé decir por qué, ni siquiera dónde empezó: "A esa niña le está pasando algo... a la que vi el día del eclipse, la que me vio a mí. Ya es una mujer, casi de la edad de Selena, pero está metida en un lío horrible". (p. 243).

Dolores Claiborne es una novela que superó mis espectactivas. Se puede hablar mucho o poco de los recursos literarios de las novelas del escritor de Maine, pero en cuanto a su originalidad argumental, el "punch" narrativo y la grandilocuencia de sus temas, hay sobradas razones para defender la maestría de este autor con sus historias. Una vez más, desde este pequeño espacio, reinvindico a Stephen King como uno de los más grandes escritores del siglo XX, por mucho que otros lo consideren un "pobre" vendedor de bestsellers.

Una cosa más que cabe destacar, más allá de lo anecdótico que resulta su tema principal: la violencia doméstica y los complejos de una sociedad que en aquella época se negaba en aceptar los valores de una mujer, se trata de un tema que yace tranquilo en el texto, naufragando a sus anchas, pero que no se deja ver mucho: la consciencia. Un tema que puede extraerse con pinzas, si se quiere, pero que podría llegar a ser el tema más importante, en lo personal.

A lo largo de la historia, Dolores Claiborne da a conocer en su extenso relato la aparición de unos "conejitos de polvo" que Vera Donovan, en sus ataques de demencia, veía. Estos "conejitos" tenían la cualidad de transformarse en los miedos más profundos de Vera. Dolores creía que esas presencias eran producto de la imaginación de su patrona. Pero con amarga experiencia, con el tiempo, se percata de su error. Esos "conejitos de polvo" no son otra cosa que la consciencia. Su transformación puede ser considerada una gran metáfora en la que esos seres persiguen y atormentan, como la consciencia misma.

Asimismo, existe una figura que constantemente surge en el relato: lo circular. El pozo circular en el que cae y muere Joe, el esposo de Dolores Claiborne. Los ojos de Vera, que son descritos de muchas maneras en la historia, así como los de Joe y Selena. Nuevamente la circularidad vuelve con más fuerza cuando se toca el tema del eclipse. En este sentido, la circularidad se hace y deshace a lo largo del relato, y me aventuro en hacer una breve conjetura al respecto.

En todas las culturas, a lo largo de la historia, la circularidad guarda una estrecha relación simbólica entre lo divino y lo humano. Un símbolo espiritual y al mismo tiempo sagrado. El sol, creador de la luz, elemento de vida, es una referencia al respecto. En el Budismo, lo circular representa la naturaleza entera, sus ciclos, sus ritmos, su movimiento eterno. En este sentido, en la historia de Dolores Claiborne, Stephen King creo que utiliza ese mismo símbolo para establecer un orden de tipo espiritual y cósmico, en el que todo tiene su principio y su fin, sin importar la manera en cómo suceden las cosas.

En conclusión, una novela espectacular. Simplemente una maravilla. La mejor de Stephen King que leído con diferencia. Y he leído novelas que realmente me han impactado.

Esta novela tiene un 10 de 10 y me quedo corto.


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